Las Tres Mellizas
La Bruja Aburrida envía esta vez a las Tres Mellizas a Paris. Pero lo que ellas creían seria un viaje turístico se convierte en un encarcelamiento en el subterráneo del Palacio del Louvre.
La Bruja Aburrida envía esta vez a las Tres Mellizas a Paris. Pero lo que ellas creían seria un viaje turístico se convierte en un encarcelamiento en el subterráneo del Palacio del Louvre.
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Para saber quien inventó el cine, Teresa va a parar al estudio de los hermanos Lumière, Ana, al teatro de Meliés y Elena, al laboratorio de Edison. Las tres seguirán con mucho interés los avances de estos grandes inventores. Pero la Reina de la Noche y la Bruja, a las que no gusta demasiado el cine, les complicarán la aventura...
Al lado de un charco, en un montón de ladrillos que parecen un pueblecito de la Costa Brava, veranean todo tipo de insectos. Allí es donde la Bruja ha mandado a las Mellizas, que venden helados en el bar de Hormiga. Un día, se presenta una cigarra bohemia que triunfa tocando la mandolina. Cuando llega el invierno, Cigarra mira fascinada la lluvia, porque todavía no la conocía...
Las Mellizas han ido a parar a la época napoleónica, donde conocen el Tamborilero del Bruc y los planes del general Bechamel de conquistar su pueblo. Las niñas engañarán a la Bruja Aburrida para poder volver a la época moderna: quieren ir en busca de una batería y una orquesta de rock. Con ella, volverán a la época napoleónica ¡para intentar ahuyentar al ejército del general!
Aburrida envía a las Mellizas a una ciudad dominada por las máquinas, donde está prohibido hablar, cocinar, montar fiestas, la música... Allí, las niñas conocen a la Ratita que, además de barrer la escalerita de su casa, es la cantante de un grupo que monta reuniones a escondidas para hablar, hacer música..., y que quiere hacer un concierto de rock para que la alegría vuelva a la ciudad.
El indio Gerónimo vive feliz con su tribu hasta que el hombre blanco construye un gran centro comercial alrededor de su campamento. Aburrida ha enviado allí a las Mellizas, que intentan ayudar a los indios a adaptarse a la vida moderna. Pero Gerónimo prefiere huir. Las niñas no pararán hasta dar con él...
Las Mellizas han aterrizado en la granja de la lechera, una chica que espera ganar mucho dinero vendiendo leche. Las niñas intentarán ayudarla, pero la Bruja no piensa dejar que las tinajas de leche lleguen enteras al mercado. Por eso les llena el camino de obstáculos: se encuentran bandidos, un puente en ruinas, un río de aguas embravecidas...
Gaudí nunca hubiera imaginado que las Tres Mellizas aparecieran en su vida. Pero la Bruja Aburrida así lo quiso, y las tres niñas compartirán con el arquitecto uno de los momentos más importantes de su vida: ¡la construcción de la Pedrera!
En esta aventura, Aburrida envía a las Tres Mellizas a la Barcelona de principios del siglo XX, donde conocerán a Antoni Gaudí, un arquitecto solitario que siempre está ensimismado imaginando edificios extraños. Y, claro, a Gaudí no le hace ninguna gracia que lo distraigan, como hacen las Mellizas, que todo el día corretean por su taller...
Las Tres Mellizas aparecen en la biblioteca de Sherlock Holmes, donde se encuentran con el detective y su inseparable amigo Watson. Con ellos, las tres niñas irán a rescatar a la Bruja Aburrida: unos fantasmas escoceses, que son enemigos declarados de las brujas inglesas, ¡la tienen prisionera!
Mientras las Mellizas van hacia Viena para asistir a la representación de La flauta mágica, Aburrida las castiga: las transporta a la Viena del siglo XVIII, la Viena de Mozart. Allí, la Reina de la Noche las secuestra, porque quiere evitar como sea que se estrene la ópera de Mozart, que ya es un buen amigo de las Mellizas.
Se oye el Big Ben. Estamos en Londres y Las Tres Mellizas se encuentran justo al principio de una carrera muy importante. Acompañan a F. Fogg, con quien recorrerán todo el mundo, visitando a Julio César y Cleopatra, a los dioses del Olimpo, el pueblecito de las 7 cabritillas, la selva donde vive el Dragón Rojo...
Las Tres Mellizas conocerán África de la mano de Soco Banzo, un taxista de un poblado africano donde las ha mandado La Bruja Aburrida. Allí vivirán experiencias extraordinarias. Además conocerán y valorarán su cultura y sus costumbres, en contraposición a la colonización de Occidente y a través de los nuevos deportes y costumbres.
La Bruja Aburrida cada vez le resulta más difícil encontrar sitios para castigar a las Tres Mellizas, y decide no hacerlo, pero ante sus reclamaciones, las envía a Las Minas del Rey Salomón. La aventura está garantizada.
Las Tres Mellizas aparecen en la consulta del Dr. Frankenstein, que en esta ocasión es un veterinario que puede crear animales al gusto de todos: gallinas con cola de pez, vacas con alas, etc... Esta curiosa habilidad le comporta un exceso de trabajo y necesita ayudantes. Ana, Teresa y Elena se apuntan enseguida.
Las Tres Mellizas van de excursión con el Colegio, y a la primera travesura la Bruja Aburrida las envía a Mayapán. Juan, será el anfitrión de las tres niñas y las conducirá por los paisajes y las viejas historias de la cultura maya.
Las Tres Mellizas ayudan a Julio César a conseguir el amor de Cleopatra y a deshacer los enredos que les pone Potino, que naturalmente se alía con la Bruja Aburrida con tal de conseguir su plan para llegar a ser faraón de Egipto.
La Bruja Aburrida envía esta vez a las Tres Mellizas a Paris. Pero lo que ellas creían seria un viaje turístico se convierte en un encarcelamiento en el subterráneo del Palacio del Louvre.
Las Tres Mellizas las envían al cuento del lobo y los siete cabritillos, pero esta vez el lobo se tendrá que poner al día y hacerse pasar por repartidor de pizzas, vendedor de enciclopedias y otros oficios actuales para no levantar las sospechas de los cabritillos que la madre-cabra ha dejado solos en casa.
Otro mito que recibe la visita de las tres hermanas transportadas por la magia de la Bruja Aburrida. Tarzan vive en un piso de una gran ciudad, pero echa de menos la selva sus amigos los animales. Las Tres Mellizas le ayudan a regresar, siempre sorteando las trampas que les pone la Bruja Aburrida.
Esta vez la Bruja envía a las niñas en pleno Renacimiento italiano para que conozcan la vida del gran humanista Leonardo da Vinci. Las Tres Mellizas ayudan a Leonardo a construir máquinas y convencer a los gobernantes de la época que las guerras son inútiles y es mejor trabajar para la paz.
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