Las Tres Mellizas
Leyendo un cuento de samuráis en clase, Teresa se empeña tanto en querer saber lo que es un samurai que la Bruja Aburrida las manda al cuento de los Siete Samuráis.
Leyendo un cuento de samuráis en clase, Teresa se empeña tanto en querer saber lo que es un samurai que la Bruja Aburrida las manda al cuento de los Siete Samuráis.
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Las Tres Mellizas se encuentran en un teatro, pero pronto descubren que no es precisamente el teatro del colegio. La Bruja Aburrida escucha encandilada la voz de una cantante extraordinaria: Cristina, que vive un terrible drama de amor. La Bruja envidia su voz y, como siempre, pone todos los obstáculos para que las tres nenas no consigan su objetivo: ayudar a Raúl a declararse a Cristina.
Las Tres Mellizas se aburren y deciden fabricar un telescopio para espiar a los vecinos. La Bruja Aburrida las sorprende y como castigo, las hace aparecer en pleno océano, sobre un trozo de madera. De pronto aparece el capitán Nemo, que las acoge en su Nautilus, y les cuenta su vida y el motivo de su aislamiento.
Las tres hermanas aparecen en medio de un bosque nevado de Alaska. Es un paisaje fascinante y Ana, Teresa y Elena están maravilladas. ¡Pero muy pronto se rompe el encanto al aparecer cuatro lobos feroces! Por suerte, interviene Colmillo Blanco, un perro valiente, decidido protagonista de esta historia, que salva a las niñas y les hace vivir increíbles aventuras.
Ana, Teresa y Elena oyen el anuncio de un viaje que harán los hijos de los astronautas que están viajando por el espacio. Sin pensarlo dos veces, se apuntan al viaje, aprovechando las tres bajas que ha habido a última hora. De esta forma, vivirán muchas aventuras y aprenderán que la ambición no tiene límites... ¡ni siquiera en el espacio intergaláctico!
Las Tres Mellizas están en clase de música cuando entra la maestra y se encuentra a todo el mundo bailando una música infernal. La Bruja Aburrida aprovecha para mandar a las niñas a Viena, ciudad de la música, en pleno s. XVIII. Allí conocerán a Salieri, el músico de la corte, y ayudarán a Mozart a presentarse ante el emperador y a convertirse en su músico preferido.
En esta ocasión, Las Tres Mellizas conocen a Mark Twain y al propio Huckelberry Finn, y Elena llega a probar la tarta de manzana de la tía Polly. También viven muchas aventuras con ellos por el legendario Misisipí. La Bruja Aburrida va de bólido intentando que las niñas no tengan éxito pero, como siempre, la que no se sale con la suya es ella.
La Bruja Aburrida castiga a Las Tres Mellizas a vivir una aventura con Kim, un chaval muy listo que vive en la India. Con él, las tres niñas acabarán con una red de explotadores de niños y niñas y lograrán que todos puedan volver al colegio del pueblo.
Se acerca la Navidad: Ana, Teresa y Elena pasean por calles adornadas con motivos navideños. Ven a Papá Noel y le tiran de la barba. No se han dado cuenta de que es La Bruja Aburrida disfrazada. Y... cómo no, ella las castiga mandándolas a conocer el país donde vive Papá Noel.
Las Tres Mellizas están en el muelle de uno de los canales de Venecia, en pleno siglo XII. Esta vez también viajarán y lo harán con Marco Polo, en uno de sus viajes a China. Allí conocerán al Gran Khan y aprenderán el origen de muchas herramientas y alimentos que ahora forman parte de nuestra vida cotidiana.
La Bruja Aburrida cada vez le resulta más difícil encontrar sitios para castigar a las Tres Mellizas, y decide no hacerlo, pero ante sus reclamaciones, las envía a Las Minas del Rey Salomón. La aventura está garantizada.
Las Tres Mellizas aparecen en la consulta del Dr. Frankenstein, que en esta ocasión es un veterinario que puede crear animales al gusto de todos: gallinas con cola de pez, vacas con alas, etc... Esta curiosa habilidad le comporta un exceso de trabajo y necesita ayudantes. Ana, Teresa y Elena se apuntan enseguida.
Las Tres Mellizas van de excursión con el Colegio, y a la primera travesura la Bruja Aburrida las envía a Mayapán. Juan, será el anfitrión de las tres niñas y las conducirá por los paisajes y las viejas historias de la cultura maya.
Las Tres Mellizas van de excursión al bosque, con el Colegio. Las niñas desobedecen a la maestra y se alejan persiguiendo a un ciervo. La Bruja Aburrida aprovecha para transportarlas a otro bosque: el de Sherwood. Allí encontraran a Robin Hood y vivirán las aventuras en la Corte del Rey Corazón de León.
La Bruja envía a las tres niñas desde la playa donde están veraneando a la Atlántida, un viaje sin duda especial donde conocerán a Hércules, Atlantis y a toda la problemática urbanística en que se encuentra la isla en pleno siglo XX.
Esta vez no es un castigo de la Bruja Aburrida lo que transporta a las niñas a un cuento, sino un auténtico vendaval anunciado por un meteorólogo en TV. La bruja también se ve involucrada, y las cuatro viven una aventura dentro del mundo del Mago de Oz.
La Bruja está viendo por la Tele los Juegos Olímpicos y envia a las niñas al Olimpo. Zeus está preocupado porque su ahijada Elena de Troya, se quiere casar pero al ser tan guapa teme que tenga demasiados pretendientes y se peleen por ella.
Las Tres Mellizas se encuentran rodeadas de piratas recreando las viejas historias del capitán Flint, Billy Bones, Silver, Jim...Su astucia las hará triunfar y poder volver a casa...como siempre.
Nos encontramos en Londres a finales del siglo XIX. Una mansión, un Lord y un niño: Oliver, que llevará a las Tres Mellizas a vivir unas aventuras en medio de la niebla del Támesis con las campanadas del Big-Ben de fondo.
Las Tres Mellizas están removiendo discos compactos y encuentran uno de Händel, "Música Acuática". Van a la cocina dispuestas a hacer música acuática y organizar un gran charco.
A las Tres Mellizas no les gustan las habichuelas pero su madre les sirve un plato a cada una para que aprendan a comer de todo . Cuando la madre se da la vuelta, las Tres Mellizas dan las habichuelas al perro del vecino. La Bruja Aburrida las sorprende y las manda al cuento de la Habichuelas Mágicas.
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