Kare Kano
Yukino se encuentra en un aprieto debido a la gran metedura de pata que cometió y ahora teme cómo reaccionará Arima. Los días pasan sin altercados y, cuando Yukino por fin se siente segura y baja la guardia, Arima lanza un contraataque inesperado: a cambio de no revelar su verdadera identidad, ella tendrá que ayudarle con sus tareas y responsabilidades como delegado. Yukino pasa a ser su subordinada sin comerlo ni beberlo. Al final de la jornada escolar, ambos se reúnen para finalizar juntos la montaña de trabajo pendiente y entonces…




















