
Iris
Iris tiene un marido aparentemente impecable, dos hijas maravillosas, un consultorio dental con un flujo incesante de clientes, un bonito apartamento en un área que ama, amigos que la entienden... Y pronto cumplirá 50 años. Y entonces un extraño planta una semilla en su cabeza: "Toma un amante". Iris abre la caja de Pandora y los candidatos emergen como de la nada, como si llovieran hombres.
Resumen
Iris parece tenerlo todo: un marido atento y aparentemente impecable, dos hijas, una consulta dental que funciona a pleno rendimiento, un bonito piso en el barrio que le gusta y un grupo de amigos con los que comparte confianza y complicidad. A punto de cumplir cincuenta años, disfruta de una vida estable y cómoda, aunque bajo esa imagen de plenitud empieza a percibirse cierto cansancio y una sensación de rutina. Una frase casual de un desconocido —la invitación a buscarse un amante— basta para introducir una idea inesperada en su cabeza. A partir de ese momento, Iris se asoma a un territorio que hasta entonces parecía ajeno a su vida. Los posibles candidatos aparecen casi como una lluvia de hombres, y ella comienza a explorar aplicaciones, encuentros y conversaciones que le permiten recuperar una faceta de sí misma que había quedado relegada por las responsabilidades familiares y profesionales. La aventura afecta inevitablemente a su relación con su marido, Stéphane, y también a la manera en que Iris se relaciona con sus hijas, sus amigos y su propio deseo. La protagonista, interpretada por Laure Calamy, está construida lejos de la imagen de la mujer madura resignada a la monotonía. Iris es vital, inteligente y espontánea, pero también una persona que se pregunta qué quiere realmente después de años dedicada a mantener en equilibrio su hogar y su trabajo. Stéphane representa la seguridad y el afecto de una pareja consolidada, aunque su relación con Iris debe enfrentarse a las zonas de silencio y a los hábitos que el paso del tiempo puede instalar incluso en los matrimonios más sólidos. Alrededor de ambos, las hijas, los amigos y los hombres que entran en la vida de Iris funcionan como espejos de sus dudas y de sus deseos. La película combina comedia romántica y retrato de costumbres para hablar de la madurez, la intimidad y la necesidad de sentirse deseada sin reducir el deseo femenino a una crisis pasajera. También reflexiona sobre la diferencia entre tener una vida satisfactoria y sentirse plenamente viva dentro de ella, así como sobre los acuerdos, explícitos o tácitos, que sostienen una pareja. Con un tono ligero, sensual y a ratos incómodo, Iris observa la libertad afectiva desde una perspectiva cotidiana, sin convertir a su protagonista en heroína ni en culpable. Su mayor interés está en acompañarla mientras descubre que reinventarse no consiste necesariamente en romper con todo, sino en atreverse a escuchar lo que llevaba tiempo tratando de ignorar.










