
40 y 20
Rocío decide superar la depresión y dejar atrás a la mujer sucia y religiosa en la que se había convertido, por lo que sigue el ejemplo de Paco y sale con un apuesto chico.

Rocío decide superar la depresión y dejar atrás a la mujer sucia y religiosa en la que se había convertido, por lo que sigue el ejemplo de Paco y sale con un apuesto chico.

Rocío decide mudarse a casa de Paco con su nuevo esposo y sus hijos, pero las cosas terminan muy mal cuando Monserrat y Toña coquetean con él.

Olegario otorga la gerencia de su hotel a uno de sus amigos, por lo que Plácido regresará a su puesto habitual. Además, la familia López buscará una forma poco usual de recaudar dinero.

El departamento de abajo queda en renta nuevamente y la familia López buscará una forma de rentarlo. Mientras tanto, hay una oportunidad en el colegio de genios, por lo que Justito podría dejar a sus papás.

Un descuido provoca que la cocina explote, por lo que deberán conseguir dinero para arreglarla. Mientras tanto, Plácido está desesperado por ver a su familia, así que idea un plan para volver.

Justito quiere pasar el examen de niños genio, pero cuidar a su hermanito podría arruinarlo. Además, Plácido está decidido a regresar a México, pero una tarea en Acapulco lo hará dudar de su decisión.

Martina tiene una clienta muy molesta que exige su dinero, pero, para su sorpresa, es amiga de Gaby y Plutarco. Mientras tanto, la Nena tiene una llamada importante y la familia piensa que engañará a Aldolfo.

Carlos presiente que se acerca un huracán en Acapulco, pero nadie le cree. Además, el administrador ha puesto una nueva regla después de cachar a Gaby y a Plutarco despidiéndose.

Doña Lucha aprovecha el corte de agua en la colonia para vender unas cubetas que tenía apartadas. María se pone celosa de la nueva ayudante del equipo de futbol, Citlali, mientras que Albertano se la pasa en la banca por ser mal jugador.

La tía Oli visita a su sobrina Silvita y no se irá hasta conseguirle pareja. Germán organiza una reunión para ver fútbol, pero todos escapan cuando les pide cooperación. Silvita intenta imitar a su tía, mientras en su casa se arma un caos.

Silvia y Arturo compiten para ser el presidente del vecindario. Alejandra y Rocko se preocupan porque creen que han perdido su juventud y personalidad.

Benito está de regreso después de mucho tiempo. Lalo invita a salir a Silvita y comienza a planear su futuro. A los López Pérez les cortan los servicios y dejan sin luz a media colonia.

Frankie y Lorena pasan por una fuerte crisis matrimonial, por lo que los Rivers podrían separarse, los vecinos ayudan a la reconciliación, pero todos son intentos fallidos, pues Frankie se va de la casa.

Vítor y Albertano tienen que alquilar su departamento para obtener dinero, pero no es suficiente para continuar con su estilo de vida. Vítor trata de convencer a Albertano de que se haga novio de Bertha, una chica fea, pero multimillonaria.

Vítor y Albertano se dan cuenta de que se han gastado todo su dinero. Ahora tienen que pedirle comida prestada a sus vecinos para poder sobrevivir.

Vitor ha encontrado a la mujer de su vida y decide casarse con ella, pero Albertano hace todo por impedir esa boda, tras descubrir que ella es una peligrosa criminal.

Vítor y Albertano deciden organizar un espectáculo de lucha libre en una escuela primaria y así compartir su buena fortuna con los niños, pero dos de los luchadores no llegan al evento y los guapos tienen que improvisar.

Vítor quiere conquistar a una chica aficionada a las motos, por lo que convence a Albertano de formar una pandilla de motociclistas. Las situación se complica cuando Vítor tiene que competir en una carrera contra el líder de la pandilla rival.

Es Nochebuena y los López están tristes, ya que no tienen dinero para regalos ni para la cena, pero dos personas llegan sorpresivamente a cambiar la noche y hacer que sea una Navidad memorable para todos.

Martina está actuando raro y la familia López cree que está poseída. Justito busca demostrar que sabe jugar al béisbol, y Victoria quiere entrar al equipo de béisbol varonil, a pesar de que el entrenador no se lo permite.