
Mayday
Este episodio revive algunos de los desastres más perturbadores en la aviación, y demuestra que los problemas más mínimos pueden tener consecuencias mortales.

Este episodio revive algunos de los desastres más perturbadores en la aviación, y demuestra que los problemas más mínimos pueden tener consecuencias mortales.

Dos aviones 737 se estrellan con años de diferencia. Las similitudes son sorprendentes, pero los investigadores están desconcertados. Un tercer accidente les da la información que necesitan.

Un problema mecánico en un DC-9 de Air Canada se convierte en una emergencia. El piloto debe intentar un aterrizaje forzoso. El avión se incendia 90 minutos después de tocar la pista.

El vuelo 182 de Air India desaparece repentinamente del radar, y se hallan fragmentos del avión y cuerpos en el océano Atlántico Norte. Las 329 personas a bordo están muertas a causa de una bomba.

La tripulación de un DC-9 termina en medio de una tormenta violenta. El parabrisas de la cabina se rompe. Cuando los dos motores fallan, la tripulación se ve obligada a aterrizar en una autopista.

El vuelo 1951 de Turkish Airlines, procedente de Estambul, se aproxima al aeropuerto Schiphol en Ámsterdam. Sin embargo, en los últimos segundos del vuelo, el avión cae repentinamente del cielo.

Cuando un Boeing 767 se estrella en el Atlántico cerca de Nantucket y mueren los 217 pasajeros, comienzan a surgir las preguntas.

El vuelo 255 de Northwest Airlines atraviesa la pista a 270 kilómetros por hora y, apenas despega, el avión impacta contra un poste de luz, golpea un edificio y se desintegra en la autopista.

Dos aviones colisionan en el aire y caen en un vecindario de Los Ángeles. Hay más de 80 víctimas. Este accidente genera muchos cambios, como la forma en que se monitorean los vuelos.

El 2 de agosto de 2005, el vuelo 358 de Air France se incendia al salirse de la pista en Toronto durante una tormenta. Más de 300 personas tienen segundos para escapar del avión en llamas.

El capitán Robert Loft configura el piloto automático para volar en patrón de espera mientras intenta arreglar una luz defectuosa. Nadie nota que el avión empieza a caer hasta que ya es muy tarde.

El vuelo 1153 de Tuninter se dirige a la isla turística de Yerba, en Túnez. Vuela a gran altura sobre el Mediterráneo cuando, de repente, el motor derecho del avión se detiene.

Una explosión sacude a los pilotos del 434 de PA. Explotó una bomba, y el avión tiene daños graves.

Ante las alarmas confusas, los pilotos del vuelo 301 de Birgenair luchan por recuperar el control. Sin embargo, a los cinco minutos de despegar, el avión cae al mar y mueren todos sus pasajeros.

El vuelo 1493 de US Air recibe autorización momentos antes de aterrizar. Segundos después de tocar tierra, la aeronave estalla en llamas y se estrella contra un edificio abandonado.

Minutos después de despegar de Tokio con destino a Osaka, la aleta trasera del enorme Boeing 747 estalla. Ahora el avión está fuera de control.

Un problema mecánico en un DC-9 de Air Canada se convierte en una emergencia. El piloto debe intentar un aterrizaje forzoso. El avión se incendia 90 minutos después de tocar la pista.

Ocho jugadores de fútbol del Manchester United mueren en un accidente aéreo por el que se culpa al piloto, y a este le llevará más de dos décadas limpiar su nombre.

Uno de los mayores desastres ferroviarios en la historia de EE.UU. Un tren de carga que pasa por un suburbio descarrila, choca, destruye casas y causa muertes.

En “Cielos peligrosos”, se vuelven a analizar cuatro accidentes aéreos que han sido claves para que la industria mejore la seguridad de los vuelos.