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Sentarse a comer en la mesa siempre requiere cierto grado de orden y civilidad, de buenos modales y cortesía.

Sentarse a comer en la mesa siempre requiere cierto grado de orden y civilidad, de buenos modales y cortesía.

El agua ocupa más del 70% de la superficie del planeta y hace que la vida se extienda por cada rincón comportándose como el auténtico elixir de la vida.

La humedad copa el ambiente. El agua rebosa por todas partes y más de la mitad de la lluvia vuelve a las nubes por la transpiración de las hojas.

¿Has probado a mirar al cielo por la noche? ¿Cuántas estrellas ves? La contaminación lumínica amenaza con apagar las estrellas a los ojos del mundo desarrollado. España está considerada el mejor destino de Europa para disfrutar de la astronomía y de una tendencia en auge, el astroturismo. Este viaje inteligente ofrece experiencias únicas e inolvidables que viajeros de todo el mundo vienen a descubrir al suroeste de Europa.

Rodado durante los últimos tres años, este documental cuenta la historia del peculiar romance que cada otoño invade el bosque mediterráneo. El ciervo rojo inicia su particular celo emitiendo un sonido estremecedor que se cuela por todo el bosque. Para los ciervos comienza un tiempo para amar, defender y luchar. Durante casi un mes, perpetuarse será su única razón de vivir, su único objetivo, su única opción.

No hay ningún río en la tierra donde se soñaron tantos sueños, donde tantos sueños se hicieron realidad o se desmoronaron, donde la línea divisoria entre la vida y la muerte es tan delgada como en el Mississippi, el gran río de América del Norte.

Cualquiera, animal o humano, puede estar en el menú.

El fruto del deseo, fruto prohibido, fruta de la pasión. La fruta es, al parecer, algo muy deseable... y muy apetitoso.

El agua ocupa más del 70% de la superficie del planeta y hace que la vida se extienda por cada rincón comportándose como el auténtico elixir de la vida.

La humedad copa el ambiente. El agua rebosa por todas partes y más de la mitad de la lluvia vuelve a las nubes por la transpiración de las hojas.

Un documental sobre la primavera más espectacular de los últimos 40 años. Cinco meses de rodaje en la Península Ibérica, grandes bosques, lagos, llanuras, salinas, el despertar de la flora y sobre todo de la fauna. Asistimos a momentos únicos como la cópula de las culebras viperinas o el largo camino hacia la madurez de los sapos corredores.

El invierno en los bosques de encinas y alcornoques que cubren el sur de la península Ibérica está lejos de ser un tiempo de silencio y espera para la naturaleza salvaje. Por el contrario, vive una eclosión de vida en la que multitud de emigrantes buscando su paraíso de invierno, algunos provenientes del otro extremo del continente europeo, comparten espacio con las especies autóctonas, domésticas y salvajes, que los pueblan en un ejemplo de convivencia y sostenibilidad.

No hay ningún río en la tierra donde se soñaron tantos sueños, donde tantos sueños se hicieron realidad o se desmoronaron, donde la línea divisoria entre la vida y la muerte es tan delgada como en el Mississippi, el gran río de América del Norte.

Los ríos del hemisferio Norte están flanqueados de forma natural de un bosque adaptado a las inundaciones periódicas.

Cualquiera, animal o humano, puede estar en el menú.

El fruto del deseo, fruto prohibido, fruta de la pasión. La fruta es, al parecer, algo muy deseable... y muy apetitoso.

El agua ocupa más del 70% de la superficie del planeta y hace que la vida se extienda por cada rincón comportándose como el auténtico elixir de la vida.

La humedad copa el ambiente. El agua rebosa por todas partes y más de la mitad de la lluvia vuelve a las nubes por la transpiración de las hojas.

Un documental sobre la primavera más espectacular de los últimos 40 años. Cinco meses de rodaje en la Península Ibérica, grandes bosques, lagos, llanuras, salinas, el despertar de la flora y sobre todo de la fauna. Asistimos a momentos únicos como la cópula de las culebras viperinas o el largo camino hacia la madurez de los sapos corredores.

El invierno en los bosques de encinas y alcornoques que cubren el sur de la península Ibérica está lejos de ser un tiempo de silencio y espera para la naturaleza salvaje. Por el contrario, vive una eclosión de vida en la que multitud de emigrantes buscando su paraíso de invierno, algunos provenientes del otro extremo del continente europeo, comparten espacio con las especies autóctonas, domésticas y salvajes, que los pueblan en un ejemplo de convivencia y sostenibilidad.